Los rizos son únicos, hermosos y, cuando están bien cuidados, absolutamente irresistibles. El secreto está en entender que el cabello rizado tiene necesidades muy diferentes al liso: necesita más hidratación, productos sin sal y técnicas específicas que respeten su estructura natural.
La forma espiral del cabello rizado hace que el aceite natural del cuero cabelludo (el sebo) tarde mucho más en llegar a las puntas, lo que resulta en mayor tendencia a la resequedad y el frizz. Además, la cutícula del cabello rizado está más abierta de forma natural, lo que facilita la pérdida de humedad. Por eso la hidratación y el sellado son fundamentales.
LOC significa Líquido, Aceite, Crema. Esta técnica en capas es el método más efectivo para hidratar los rizos y retener esa humedad por días:
Nunca uses el secador directo sin diffusor en cabello rizado: el viento sin dirección rompe los rizos y genera frizz inmediatamente. Con diffusor, acercá el aparato al cuero cabelludo en movimientos suaves y circulares. La opción más saludable es siempre dejar secar al aire libre, pero si tenés apuro, el diffusor a temperatura media es tu aliado.
Para rizos saludables, elegí siempre productos sin sal (el cloruro de sodio aplana los rizos), sin alcohol desecante, sin siliconas pesadas que tapan la cutícula, y con ingredientes como aloe vera, glicerina, aceite de aguacate y proteína de arroz. Evitá shampoos con sulfato lauril sódico: desgrasan demasiado y destruyen el rizo natural.